Mi Maquinita (1956-2014). Una história de Fermín de la Fuente

Screen Shot 2014-04-13 at 3.39.04 PMCuento basado en la vida real.
Autor: Fermín de la Fuente

Mis primeros recuerdos datan de una casa (1956, yo tenía menos de 4 años) en la que vivíamos mis padres y yo en la calle Patrocinio en la Víbora, La Habana, planta alta de una casa en una esquina.

En el verano de ese año (un 9 de junio) nació mi hermano Santiago, “mi 1er rival” en la vida, la vida de un niño de 3 años y medio.

El interior de aquel modesto apartamento era mi mundo, mi más preciado juguete era una maquinita, no de esas pequeñas que los niños “corren” con sus manos para imaginar que conducen velozmente.

Mi maquinita era real, yo me montaba en ella, era toda de una armazón metálica, me sentaba en su asiento y con toda prestancia, cual un conductor experimentado, movía el volante a derecha e iaquierda y le daba, con mis pequeños pies a los 2 pedales, que la hacían moverse a toda velocidad por dentro del apartamento lleno de muebles, con los que nunca choqué.

¡ Qué cosas tiene la vida ! tuvieron que pasar unos 50 años para que yo pudiera tener un coche real, un Ford azul de 1989 y sólo lo pude tener en España, fuera de Cuba y fue gracias a un buen amigo, Jaime Pallejá y a su antiguo dueño, también amigo, Vicente Martínez.

Aprender a conducir en España además de costar muchísimo dinero, me resultó tarea muy difícil, con aquellos “carros de marchas” los cuales nunca entendí por qué existían, ni llegué a dominar.

Todo cambió, para bien y para mal con los coches, cuando emigré con mi familia en el 2004 a los EEUU.

Para mal, porque el 1er coche en EEUU fue un Nissan Altima (1999), TAMBIEN de “marchas”, aquello de las “marchas” me perseguía, mi maquinita de juguete NUNCA tuvo marchas, sólo un volante y 2 pedales.

Aquello SI era fácil, no pagué un centavo pues era un juguete, no necesitaba gasolina (la energía la ponían mis pies), no necesitaba permiso de conducir, ni seguro, ni circulación, todo era maravilloso, no había semáforos, ni señales de tráfico, ni policías que me pusieran multas o que me llevaran a la corte, ni conductores que amenazaran mi vida.

En el 2005, me compré mi 1er coche real y nuevo, un Toyota Yaris , NO era de marchas, fue mi 1er coche automático, aquel “fantasma de las marchas” había desaparecido para siempre de mi vida, pero empezó otro: el tráfico terrible de este gran país, los EEUU, que me ha llevado PARA BIEN a conducir 4 Toyota Yaris ( 2 del 2005, 1 del 2009 y 1 uno del 2010) y 2 Smart de la Mercedes Benz.

Pero, he tenido 5 !!! accidentes de tráfico terribles, 3 con destrucción total de los 2 Toyota Yaris del 2005 y un Smart del 2013 de la Mercedes Benz, todos estos causados por los “criminales” que en las carreteras amenazaron mi vida y 2 por imprudencias mías.

Para bien, saben por qué, en esos 5 accidentes NO he sufrido ni una herida, ni una contusión, ni una fractura, NADA!!! El Buen Dios ha cuidado de mí, sigo conduciendo carros automáticos y sigo vivo.

La muerte ya sé que no me llegará por los accidentes, mi problema es que sigo conduciendo todos esos numerosos, diversos y espectaculares coches CON el mismo estilo con el que conducía mi maquinita de juguete en 1956.

Y NO me ha ido mal: estoy vivo, quizás además del buen Dios, mi estilo infantil de conducir me ha ayudado a librarme de la muerte.

Quizás si hubiera conducido como todo un adulto responsable, hoy NO les estaría escribiendo esta divertida historia.

Esta es otra parte de mi camino al éxito.

Fermin de la Fuente, 12 de Abril de 2014.

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